El pintor austríaco: el hombre uni-testicular que sacudió al mundo 🌍

El pintor austríaco: el hombre uni-testicular que sacudió al mundo 🌍

El pintor austriaco es tan perverso que desconcierta. Es tan malvado que genera suspicacias. 

Eres como una “mónada primordial negativa” (con el perdón del filósofo Leibniz), que condensa todas las posibilidades del ser, pero de lo que no debe ser. Eres tan oscuro, que la oscuridad termina siendo la única luz que nos dejan. Eres como la Nada dentro del Todo, si es que tal cosa es posible. Eres una perversión humana, carnal, mental, espiritual y metafísica. Eres lo que no hay que recordar, pero eres lo que siempre nos recuerdan. Queremos olvidarte, y nos enseñan que debes ser olvidado, sepultado hasta el infinito. Y al señalarlo, te traen de nuevo a la vida, siempre presente en nuestra pantalla de Netflix.

Eres un ignominioso cadáver, pero todo el tiempo se comete vilipendio de cadáver para hacerte actor de cine. Eres un horror, pero también eres un negocio de la industria del entretenimiento. Muerto y enterrado mil veces, pero siempre resucitado como figurita pop, titular de Netflix, villano de videojuegos. El cadáver más rentable del siglo.

Fuiste artista fracasado, pintor mediocre y hasta mendigo -dicen-, a pesar de que tus dibujos lucen diestros y bien logrados, y siempre tus fotos revelan pulcritud de porte y vestimenta. Dicen que eras narcisista y megalómano, pero presuntamente tenías la modestia de pedir monedas en las calles de una Viena pobre en tus años mozos.

¿Acaso alguien imagina que de mendigo se pueda pasar a Conquistador de Europa? Quién iba a decirlo. Dictador, aunque gracias a la diosa Democracia. 

Se dice que eras megalómano y hombre de voluntad vertical y afirmativa, y al mismo tiempo, tenías tantos complejos de inferioridad física, que te mirabas al espejo y te auto percibías bestia rubia. ¿Será que acaso también hemos de diagnosticarte con trastorno dismórfico corporal? 

La industria te ilustra como osado conquistador de Europa, y al mismo tiempo, tus biógrafos nos dicen que quizás eras homosexual. Reprimido, por supuesto. El freudismo barato no podía faltar en esta autopsia psicológica. O que quizás tenías conflictos sexuales y trastornos afectivos, pues no acariciabas ni a tu esposa, siempre distante e indiferente a la belleza germana. No solo eso: el portentoso, aunque jíbaro Conquistador de Europa, dicen los escribas a sueldo del establishment, tenía un solo testículo. Pero eras tan enérgico y libidinoso que quizás abusabas de tu sobrina. Se dice que a la pequeña Geli de 14 años la mirabas, se dice que la vigilabas, se dice que la agasajabas, se dice que la cuidabas, se dice...

Al mismo tiempo que eres señalado por izquierda como la máxima expresión de la oscuridad eclesiástica, siendo fotografiado saliendo de iglesias los domingos, resulta que también dicen que eras un pederasta anticristiano.

No solo eso, sino que el Conquistador uni-testicular de Europa, tomaba durante todo el día, todos los días, batidos preparados por su médico, que contenían anfetaminas, super vitaminas, testosterona, codeína y trozos molidos de testículos de toro. ¿Será que los testículos de toro se trozan dentro de una licuadora…?  ¿Por qué nadie se hace estas preguntas…? Si esto fuera una película de cine Z, podríamos llamar a esto:“superfood proto-crossfit de la Viena de entreguerras”. 

Dicen todo esto los biógrafos biempensantes, por supuesto. El pintor austríaco tomaba decisiones frías y quirúrgicas, pero resulta que su sistema nervioso estaba siempre en caliente.

Eras un perverso sexual polimorfo, y al mismo tiempo nos dicen que tenías disfunción eréctil. También, se dice que mientras proferías tus discursos de masas, eyaculabas en tu ropa interior. Eras paranoico y trastornado, pero confiabas ciegamente en aquellos hombres en los que percibías lealdad, honor y nobleza. 

Eras narcisista y humilde, eras perverso sexual uni-testicular, eras eréctil disfuncional pero follador de jovencitas, eras mediocre y genio, eras pobre pero rico, eras religioso y diabólico. Pintor mendigo y Conquistador de Europa. Guerrero, aunque sin entrenarte en la academia militar como un niño de abolengo. No eras un Junker de patrimonio, pero Junker en tu alma. Eras drogadicto y a su vez calmo, mesurado y lúcido. Dicen que tu dentadura revela una pésima conformación e higiene bucal; no obstante, tu sonrisa es afable en cada foto. 

Eras vegetariano y acariciabas ciervos y perritos. Pero dicen que devorabas seres humanos. Mejor dicho: devorabas razas enteras. Reinos enteros. Mejor dicho: los ultra procesabas. El fracaso como estilo. La mediocridad como método. La miseria como cuna del Imperio…

Tu reino carecía de recursos tan importantes como el combustible, pero al mismo tiempo, mientras hacías la guerra total, tenías el poder destructor de Shiva, purgando al mundo para reestablecer un nuevo ciclo de todas las cosas. Eras impotente, pero tu furia se asemeja a las bestias y dioses mitológicos. No tenías combustible, pero tu chispa era un evento cósmico que encendía los cielos con furia y fuego. 

Eras retrógrado, pero diste paso a una potencia industrial y tecnológica. Fuiste anti-tabaquista antes que los postmodernos de Green Peace. 

Oh, pintor austríaco: eres tantas cosas imposibles en el mismo cuerpo y la misma mente, en el mismo lugar y al mismo tiempo, que yo me pregunto: ¿qué eras en realidad…? Eres la caricatura más poco verosímil que la Historia jamás se atrevió a dibujar.

 

 

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