El feminismo de la serotonina baja: chicas jóvenes 👱🏻♀️, deprimidas 💊 y progres

El feminismo prometió la emancipación como sinónimo de libertad (primera falacia). Prometió mujeres más libres, más fuertes, más dueñas de sí mismas. Y sin embargo, los números -esas miserables cifras estadísticas que no militan en ningún partido- muestran otra cosa: la generación más feminista de la historia es, también, la más ansiosa, deprimida y emocionalmente devastada.

Pew Research Institute en USA nos recuerda que 58% de los adultos entre 18 y 29 años vivió episodios de alta angustia psicológica durante la pandemia (Pew, 2022). La mayoría: mujeres. Y en el rango 18–25 años, los datos de NSDUH son todavía más crueles: los episodios depresivos mayores se duplican en mujeres respecto a hombres. No hay emancipación que valga frente a la estadística: la biología del malestar gana la pulseada.
Lo irónico es que cuando la encuesta mete ideología en la coctelera, el panorama se vuelve caricaturesco: las mujeres liberales reportan peor salud mental que las conservadoras, incluso ajustando por ingresos, edad y educación (Political Ideology and Mental Health in the U.S., PMC, 2023). En el mundo hispano parlante hay que hacer una aclaración semántica: en el mundo anglosajón, ser “liberal” significa ser progresista de izquierdas. Votan al Partido Demócrata. Es decir, la encuesta muestra datos de mujeres que se autoperciben de izquierdas.
Y la puñalada final: cuando la pregunta cambia de “salud mental” a “estado de ánimo”, la brecha desaparece. Es decir: las liberales (progres) no sólo cargan con más tristeza, sino que han convertido la confesión de esa tristeza en identidad política.
La cultura del feminismo liberador ha hecho del síntoma una medalla. La depresión se cuenta como credencial de autenticidad; la ansiedad se exhibe como prueba de sensibilidad; la fragilidad se vuelve estandarte moral. El conservador reprime -con whisky, con iglesia o con silencio-; la progresista convierte su caída en hashtag de redes sociales. Y los números, implacables, terminan dibujando el mapa de la emancipación: a más feminismo, más malestar psicológico reportado. Los conservadores tienden a puntuar más alto en cosas asociadas a mejor salud mental: religiosidad, matrimonio, sentimiento de pertenencia nacional (patriotismo), participación comunitaria, etc. Todo eso puede actuar como colchón emocional (buffer emocional).

Cuando se cruzan más datos, las mujeres blancas y mayoritariamente heterosexuales (demográficamente la mayoría silenciosa en cualquier país occidental en el subconjunto femenino), se descubren así huérfanas de identidad colectiva. No entran en el Black Lives Matter de las afroamericanas que gritan rabiosas, no son LGBT, no son trans, no son ANTIFAs, no son inmigrantes… La izquierda, que con tanto fervor acusa a la sociedad de ser unidimensional y opresiva (y que por ello habría de ser “deconstruida”), ha parido en su lugar una confederación de tribus identitarias que no incluye a casi nadie. Estas mayorías silenciosas son un auténtico magma de lava social, que alguien en algún momento sabrá capitalizar políticamente. Quizás eso es lo que Trump intenta hacer.

Para colmo, a estas mismas mujeres les han incrustado ya en la cabeza la idea de que el hombre es una porquería: padre sospechoso, hermano opresor, novio potencialmente abusador, esposo infiel. Así, el feminismo que prometía darles una comunidad, las ha dejado aisladas, sin tribu propia y con la mitad de la humanidad convertida en supuesto enemigo declarado. La “emancipación” se vuelve así una intemperie emocional: mayoría numérica, pero minoría simbólica. Y en ese desierto, a falta de banderas, lo único que queda son las marcas de ropa como sustituto identitario, logos que suplen la tribu ausente y visten de “diferente” a quien no pertenece a nada excepto al desierto del desencanto.
No es sólo Estados Unidos. En Inglaterra, el Adult Psychiatric Morbidity Survey muestra que 25,8% de las mujeres de 16–24 años padecen un “trastorno mental común”, y la autolesión en ese grupo alcanza un 31,7% (NHS Digital, 2023/24). Europa continental y Oceanía repiten la melodía: las jóvenes heterosexuales y blancas lideran las estadísticas del sufrimiento, y lo hacen en la era en que se suponía que eran más libres que nunca.
La paradoja es venenosa: la retórica del feminismo liberador convive con la generación más medicada de la historia. El feminismo prometió diosas, pero entregó cohortes enteras de chicas con la química cerebral devastada. La igualdad llegó con receta de Paroxetina incluida.

La conclusión es tan ácida como los datos: la emancipación no produjo mujeres más felices, sino mujeres más cansadas, más ansiosas, más quebradas. Y lo peor es que, en el discurso progresista, ese malestar se ha vuelto un sacramento. El feminismo contemporáneo canonizó la depresión: ahora sufrir es virtud en una pancarta, declararse rota es símbolo de pureza y coleccionar diagnósticos es prueba de estar del lado correcto de la historia.
El resultado es que la generación feminista, en lugar de liberar cuerpos y almas, ha terminado liberando cifras de angustia que hoy decoran los informes oficiales. El feminismo que se soñó fértil y emancipador ha parido un ejército de mujeres pálidas, con ansiedad crónica y serotonina baja.
Bienvenidos al feminismo del siglo XXI: un feminismo que libera de todo, excepto de la propia tristeza y el desencanto de vivir.
Fuentes
- CDC – MMWR (2023): Symptoms of Anxiety and Depression Among Adults, by Sex and Race/Ethnicity
https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/72/wr/mm7224a1.htm - CDC – MMWR (2023) PDF: Symptoms of Anxiety and Depression Among Adults, by Sex and Race/Ethnicity
https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/72/wr/pdfs/mm7224-H.pdf - CDC – NCHS Data Brief 379 (2020): Depression in Adults by Demographic Characteristics
https://www.cdc.gov/nchs/products/databriefs/db379.htm - CDC – National Health Statistics Reports 213 (2024): Anxiety and Depression Among Adults, 2019–2022
https://www.cdc.gov/nchs/data/nhsr/nhsr213.pdf - Gallup: Americans’ Mental Health Ratings Sink to New Low
https://news.gallup.com/poll/327311/americans-mental-health-ratings-sink-new-low.aspx Gallup.com - NIMH – Major Depression (2021): Statistics
https://www.nimh.nih.gov/health/statistics/major-depression - NIMH – Mental Illness (2022): Statistics
https://www.nimh.nih.gov/health/statistics/mental-illness - Pew Research Center (2022): At least four-in-ten U.S. adults have faced high levels of psychological distress during COVID-19 pandemic
https://www.pewresearch.org/short-reads/2022/12/12/at-least-four-in-ten-u-s-adults-have-faced-high-levels-of-psychological-distress-during-covid-19-pandemic/ - Pew Research Center (2023): Mental health and the pandemic – What U.S. surveys have found
https://www.pewresearch.org/short-reads/2023/03/02/mental-health-and-the-pandemic-what-u-s-surveys-have-found/ - Schaffner, B. F. (2025): Do conservatives really have better mental health than liberals?
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12043138/ - Tufts CES Blog (2024): Do conservatives really have better mental health? Perhaps not
https://sites.tufts.edu/cooperativeelectionstudy/2024/04/09/do-conservatives-really-have-better-mental-health-perhaps-not/